Hidrolipoclasia ultrasónica

Es un método que emplea el ultrasonido de forma externa, previa aplicación de suero hipoosmolar en el tejido graso para producir un efecto mecánico y físico en las células de grasa, de forma paulatina.

En griego, hidro quiere decir agua; lipo es grasa y clasia significa “romper” o “estallar”. La hidrolipoclasia ultrasónica está basada en el principio físico de la capacidad que tiene el ultrasonido de difundir en el agua. Al infiltrar “los rollitos de grasa” con agua o solución fisiológica, el ultrasonido produce lo que se llama “cavitación”, que sería algo parecido a un “estallido” de la grasa. Esta grasa que acaba de “estallar” entra en la corriente linfática o sanguínea y se elimina con la orina.

¿Cómo se realiza?

La Hidrolipoclasia ultrasónica se realiza marcando la zona a tratar, con un marcador para la piel, se desinfecta esta zona y se infiltra la solución de suero. Finalmente, lo que sigue es la aplicación del ultrasonido. Sin embargo, es la parte más importante ya que es la que “rompe” las células grasas.

Son zonas donde hay pequeñas acumulaciones de grasa: abdomen, cartucheras, cara interna del muslo, zona superior de la rodillas, zonas lumbares laterales, etc.

El número de sesiones varía en función de cada persona y puede ser de una a tres. Se puede combinar con otros tratamientos corporales (Radiofrecuencia, LPG, Presoterapia, Mesoterapia, drenaje linfático manual) para optimizar los resultados y mejorar otras patologías añadidas como celulitis o flaccidez.

Efectos secundarios

Pueden aparecer hematomas, leve inflamación que ceden en poco tiempo, apenas dolor, puesto que trabajamos con anestesia local. Se aprecia un ruido en los oídos por efecto del ultrasonido, y por ello está contraindicado en personas con algunos problemas de oído.

Es aconsejable llevar durante unos días una faja que ayude a contener la zona tratada y a obtener mejor resultado.